Hace 5 años, cada vez que revisaba mi celular lo único que se veía eran nombres de músicos, rockeros, panas y amigas. Hoy mientras buscaba un número en mi agenda telefónica percaté que todos mis contactos ahora son abogados, secretarias de los tribunales, compañeros de trabajo, clientes, panas y amigas.
Es un síntoma de que estás madurando cuando haces esta comparación. Me di cuenta que estoy viejo: me visto de traje a diario, cumplo horario de oficina, ya no hago tanta música como debería y hasta tengo planes a mediano plazo, de los que hace unos años ni lo había imaginado. Esta situación me asusta; hoy salí a comprar los regalos navideños y al buscar ropa sólo me detuve a ver trajes, corbatas y camisas, hasta me dije a mí mismo “Necesito un traje azul”. Patricia siempre dijo que yo era un alma libre, pero no puedo negarlo más, me di cuenta que me volví un Prisionero.
Con esta nueva etapa hay cosas que realmente han cambiado: soy igual de mamarracho que antes, sólo que ahora se ve más como imprudencia. En vez de usar franelas ovejitas, uso trajes, estoy más viejo.
“No es que esté viejo, es que los años pasan” – Jesús A. González
Les dejo el soundtrack de mi vida, que también es mi tono de mensajes, Prisionero de Telegrama.
No response to “El peo de envejecer”
Publicar un comentario