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domingo 25 de enero de 2009

A los 5 meses

Hola Jesús Armando, cómo estás? Uff tanto tiempo sin hablar, no sé de ti desde que me contaste lo que te paso en el metro… y bueno, en estos días me paso algo que me perturbó y quería contártelo y me aconsejaras, pero no estabas conectado al Messenger, así que te lo escribo al correo, pero por favor, promete que esto quedará entre tú y yo, okis?

Ayer salí con Daniel, estábamos celebrando que cumplíamos 5 meses. Fuimos a cenar, al cine, y luego fuimos a tomar, la pasábamos súper, de verdad que siento que cada vez estoy más enamorada de él. Es súper atento, lindo, detallista, y está demasiado bueno, él me produce demasiado morbo… pero me estoy desviando del tema.

Después que salimos de whisky bar, íbamos a ir american Dallas a terminar de pasar la noche, porque bueno, tú sabes... son 5 meses. Y yo lo notaba como ansioso, más de lo acostumbrado. Él puso un disco de amigos invisiblesThe new sound of the venezuelan jodedera”, y puso la canción 15 a sonar… esa siempre me daba risa.

- ¿Te pasa algo mi amor? – le pregunté
- No, nada… - me dijo entrecortado
- ¿Seguro bebé? Te notó extraño – insistí
- Bueno, es que hay algo que quiero hablar contigo – me respondió con una cara que me asusto mucho
- ¿Vas a terminar conmigo? – le dije intrigada
- No, no, para nada mi sol – respondió rápidamente
- Aw, coño, me asustaste – le dije
- Mi cielito, ¿te gusta esa canción? – me preguntó con un tono de pena
- Sí, es cómica… tú eres el sol, que tengo tatuado en mi corazón – comencé a cantar al mismo tiempo que sonaba la canción
- Es que a mí eso me da curiosidad – me dijo un poco sonrojado
- ¿Qué cosa bebé? – pregunté
- Es que yo quiero ver como es por Detroit – dijo él
- Bueno, compra un pasaje a Estados unidos y viaja para allá, pero según me dicen no es muy bonita esa ciudad – le respondí
- No, no mi corazoncito, es que… yo quiero mojar mi pepino en el frasco de atrás – alegó él de inmediato
- ¿Cómo es la vaina? – le pregunté aturdida por lo poco ortodoxo de la metáfora
- Sí, es que quiero meter el cono en la maleta; quiero menear el merengue desde el otro lado – insistió
- Daniel, basta de metáforas… ¿quieres intentar el sexo anal? – le pregunté
- Sí, es que quiero ver como es eso de la sodamía – respondió él con mucha seguridad
- Bebé, es sodomía – lo corregí
- Eso mismo… ¿qué dices mi bomboncito?
- Mira, la verdad es que no quiero… eso me parece asqueroso – dije un poco asqueada
- Anda cielito, hazlo por nosotros – insistía él
- No, Dany no, no me pidas eso… por fa – le pedí poniendo caritas de niñita
- Ok, está bien… - respondió el medio seco

No hablamos más en un rato, mientras el cd seguía corriendo… Hicimos una parada en un farmatodo porque necesitábamos comprar protección y bueno, a mí me dieron ganas de comer helado, así que me baje también a comprarme un magnun de almendras, tú sabes como me gustan.
Nos abrazábamos mientras nos dirigíamos a la caja a pagar por nuestras compras; el cajero nos veía con cara de picardía lo cual nos hizo sentir un poco incómodos. Entonces cuando íbamos hacía el carro me tomó por el brazo y me acercó hacía él, me besó, tan apasionadamente, que sentí como dentro de mí crecía la lujuria rápidamente.
Al terminar ese febril beso y subir al carro, surgió un comentario peor.

- Mi amorcito, ya sé que no quieres nada de lo de por Detroit, pero ¿qué opinas de hacer un trío? – preguntó él
- ¿Ah? Espero que estés hablando de uno como Soda Stereo – le respondí molesta
- No vale, ¿cómo va a ser así? No seas boba, un trío entre tú, otra chama y yo – me respondió riendo porque no había captado mi sarcasmo
- Yo no voy a hacer ningún trío ni un coño de madre – le grité molesta
- Pero bebita, o sea, me rechazas lo de “por Detroit” y también el trío ¿qué pasa? ¿estás molestita conmigo?
- ¡De bolas que estoy molesta, pajúo! – le grité de nuevo
- ¿Y por qué? O sea, te estoy preguntando… no deje que Jennifer se llegará al hotel de una vez – respondió tratando de justificar su acto con un argumento tan absurdo como ese mientras ponía de nuevo a sonar Ultrafunk
- Ah, ¿es que ya lo tenías preparado? ¿Quién coño es Jennifer? – le pregunte indignada, y con ganas de llorar de la arrechera
- Es una chama que es trabaja conmigo, la pelirroja, ¿la recuerdas? Ella es Bi, y te tiene ganas desde hace tiempo – me dijo él con tanta naturalidad
- ¡Que bolas tienes tú!
- Pero mi cosita, yo te pregunto a ti porque son cosas finas que podemos hacer juntos, te lo digo por experiencia – me dice él
- ¿Es que acaso tú ya hiciste un trío con ella? – le pregunté con tono sarcástico
- Sí, hace tiempo, antes de conocerte, por eso fue que la elegí para ti…
- Ah, chamo que bolas tienes tú de pana… le dije viendo por la ventana las aceras desiertas mientras corría una lagrima por mi rostro
- No llores mi caracolito, por favor, yo no sabía que te iba a molestar – me dijo con voz de angustia mientras sostenía el volante pero trataba de acercarse hacia mí
- ¿Y por qué me propones esas cosas entonces? – le pregunté viéndolo a los ojos mientras que llegábamos al hotel, él se estacionó y nos quedamos hablando dentro del carro, donde me explico sus argumentos, y yo como boba me los creí… Jugamos con las cosas que tenía en la guantera, y hasta inflamos un condón y jugamos con él como un globo hasta que me convenció de entrar al hotel
Cuando estábamos a punto de bajarnos, llego un corsa blanco de 2 puertas, y adentro manejando la tal Jennifer, con una cara de felicidad y medio emocionada. Me dio tanta arrechera que fuera para allá.

- ¿Qué se supone que hace ella aquí? – le pregunte molesta nuevamente
- Mi nenita, es que quería que ella hablara contigo para que entendieras la prospectiva femenina
- Mira pendejo, es perspectiva. Y ya yo te dije que no. – le dije arrecha, buscando números de taxis en mi celular
- Pero ¿por qué no lo intentas? Yo lo haría por ti – dijo él, mientras yo comencé a pensar
- Bueno Daniel, está bien… Vamos a hacer el trío, pero con una condición – le dije
- La que sea – respondió
- Hacemos el trío con ella, pero además tenemos que hacer uno con mi amigo Alejandro. El catire sueco que estudia conmigo Practica IV, ¿te parece? – expresé mientras me rebosaba de la felicidad con mi ingeniosa respuesta.
- Bebita, ¿hablas en serio? Porqué ya lo he intentado y no me gusto – me dijo con mucha naturalidad.
- ¿Cómo es la vaina? ¿Ya lo has hecho? – pregunté atónita
- Sí, con un catire y un negro
- ¡¿Qué?! – quedé en shock, literalmente
- Sí, le hicimos el “pollito asado” a una vecina, pero eso de cruzar espadas no es tan fino como parece – dijo él muy sonriente, con un brillo en los ojos como de quien recuerda sus picardías.
- Ok, no puedo contigo – le dije asqueada mientras se acercaba la tal Jennifer hacia nosotros.
- Pero tranquila mi amor, por ti puedo hacerlo con ese Alejandro, él es bonito – fue lo último antes de que llegara intrusa con la que querían que me acostara.
- Hola muchachos, ¿están listos para entrar? – preguntó ella con mucho entusiasmo, a lo que respondí con una mirada de disgusto que reflejaba mi mal humor, mientras guardaba mi celular en la cartera y me soltaba el cinturón de seguridad
- Daniel me dijo que estabas un poco predispuesta, pero no te preocupes, siempre la primera vez es así – dijo ella con un tono esperanzador en la voz
- Es normal sentirse así, nadie comprende más eso que otra mujer… sé exactamente lo que sientes – dijo ella, y habló como por 20 minutos más sin parar. El caso es que no sé si soy muy fácil de influenciar, o es que ella tiene el don de convencer, el caso es que, de repente y sin darme cuenta me encontraba caminando dentro del hotel, dirigiéndome hacia la habitación 205.

Cuando íbamos caminando por el pasillo del hotel, sentía que las manos me sudaban, el corazón me palpitaba rápidamente, la sien estaba a punto de estallar, y sentía la cara caliente de la pena -debí estar del mismo color que la alfombra roja en la que caminabamos- mientras me preguntaba si estaba haciendo lo correcto; detalle todos los cuadros y floreros que habían, estaba tan nerviosa que necesitaba distraer la mente, hasta me di cuenta que la mayoría de los cuadros guindados eran del mismo pintor.
Justo en el momento que caminamos frente a la habitación 202 se escuchaban los gemidos extasiados de una mujer, por la manera en la que gritaba nos dimos cuenta de que estaba llegando a un orgasmo, pero seguimos caminando mientras una sonrisa picarona invadía nuestros rostros. De repente se escucho a lo largo del pasillo otro alarido excitado de la misma mujer, gritando “Sí Manuel, dame más”.
Volteó rápidamente y sorprendida, hasta el punto de estar horrorizada.

- ¿Qué pasa bomboncito? – me preguntó Daniel
- Esa es mi mamá – le respondí en shock
- ¿La que está gimiendo es la sra. Viviana? – Preguntó él sorprendido
- Sí, Dany, bebé, vamonos, por favor… no pueden vernos aquí, ni ver el carro, por fa – le supliqué con una cara de preocupación impresionante
- Está bien chocolatico, vamonos – respondió él, entendiendo mi preocupación.

Me llevo hasta mi casa, nos despedimos rápido, y dijimos que lo de hoy se había quedado pendiente para el futuro. Mientras subía en el ascensor me recosté del vidrio pensando en que no podía creer mi suerte de que una mujer en el clímax casualmente dijera el nombre de mi papá, y pudiera engañar a mi novio haciéndole pensar que quien gritaba era mi mamá, y así poder escaparme de allá. Y mientras te escribo esto pienso en que no sé si mi novio es un depravado, hace un rato me escribió, pero no quiero escribirle, prefería hablar contigo primero… él me da mucho morbo, y de pana que lo amo, se pasa de espectacular. Sólo que ahora me da miedo, creo que puede que sea un pervertido. En fin, te cuento esto para que me digas que te parece todo, pero por favor, no le cuentes nada a nadie, por favor. Te quiero, un beso.

lunes 19 de enero de 2009

2 años viendo el Mundo a Través de mis Ojos

Hoy se cumplen 2 añitos.
Lunes, 19 de enero de 2009 se cumplen 2 añitos de que abrí mi blog. 730 días en este rollo. Ya son 105 post, y 52875 visitas registradas.

En este año, me arreché cuando vi que congelaron los activos de PDVSA, fui colaborador y les dije mis recomendaciones musicales, descubrí que me gusta escribir crónicas cuando les conté el susto que pase en el odontólogo, fui egocéntrico y dedique todo un post a describirme, y recomendé a 2 amigas que empezaban en este mundo del bloggeo. Al poco tiempo empecé a detestar el facebook y les dije por qué; les confesé mi utopía de tener un mundo sin petróleo, y me volví a arrechar debido a la pobre idiosincrasia del venezolano promedio. Compartí una tarea de Criminología con ustedes y volví a escribir sobre las consecuencias del calentamiento global.
Me tome unas vacaciones obligado y celebré cuando regrese. Escribí un post cuando recordé que se cumplía un año de haber terminado una relación insufrible. Este año también entreviste a una cumpleañera muy particular, y al poco tiempo relate una historia ocurrida en un ascensor durante uno de los apagones nacionales. Estando muy muy triste establecí las prioridades y el significado de la vida. Les enseñe como votar y la importancia de por qué debíamos hacerlo. Celebré que llegue al post número 100 y entreviste a varias personas que estuvieron ahí desde el comienzo –hace 2 años ya-.
Compartí un sueño que tuve durante la luz roja del semáforo mientras sonaba una canción de coldplay y comencé a hacer campaña en contra la propuesta de enmienda.
Les conté mis experiencias ficticias durante navidad y pensé en lo terrible que debe ser vivir en una caja de música.
Fue un año poco activo en la escritura, pero logré cambiar el estilo de mi blog, tanto en la manera de redacción como en el look. Descubrí que me encanta escribir crónicas y que me encantaría dedicarme a eso; un día le dije a una amiga es que yo quiero ser escritor” a lo que ella me respondió “Pero si tú ya eres un escritor”.

2 años, qué rápido. De pana que aún no lo creo. Espero que el 3ro venga igual de rápido y sea muchísimo mejor que estos 2 que ya pasaron. Gracias a ustedes y sobre todo, gracias a mí por hacer esto posible.

Me quiero, y los quiero,

Jesús Armando González Madero

lunes 12 de enero de 2009

Caja de Música

Vivir en una caja de música no es fácil, tengo los pies unidos a la base de la caja, y hay un mecanismo que siempre que le den cuerda me obliga a cantar, y en algunas ocasiones hasta bailar. Varias tuercas, tornillos, cilindros, y discos cómplices de la tortura que es mi vida dentro de esta caja de música. Aquí, dentro de la caja, cada vez que la abren quisiera poder cantar una melodía diferente, no la misma que siempre me veo obligado a cantar, pero es imposible, así que cierro los ojos tratando de imaginarme que estoy cantando otra completamente diferente, con otra métrica, otra armonía, y quizás hasta un ritmo pegajoso. Busco a diario la inútil manera de escapar, pero como dije antes, mis pies estan unidos a la base de la caja.
Creo que como vivo dentro de una caja de música, quiero morir, vivo con miedo a que la abran nuevamente y verme obligado a cantar la misma melodía y poco a poco entonarla más lentamente hasta que finalmente me quede sin cuerda, entonces, cuando le den cuerda y activen nuevamente los mecanismos que me obligaran a repetir lo insufrible que se convirtió mi vida dentro de esta caja de música.


-Basado en una canción inédita de Regina Spektor-