CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

miércoles 4 de marzo de 2009

Hay vicios que matan

Luís tiene 34 años, los cumplió hace dos meses; estaba feliz de poder salir de los 33 porqué siempre todo el mundo le decía “ah, tienes la misma edad que Cristo” y encontraba ese comentario tan latoso. Él ha estado teniendo problemas desde hace una semana, tanto en su casa como en su trabajo, hasta con sus amistades ha tenido altercados. Ha estado deprimido, agobiado. La razón es simple: descontinuaron su marca favorita de cigarrillos. Fue a los 13 años cuando los probó por primera vez, donde le dio a su organismo una dosis de deliciosa nicotina, sintió como sus pulmones se llenaron y hasta se ahogó debido a su inexperiencia lo cual hizo que momentáneamente fuese la burla de esas amistades que le dieron a conocer la satisfacción del tabaco.

Desde hace 21 años ha comprado diariamente una caja de cigarrillos de la misma marca. Día tras día, sin importar el lugar o la ocasión; incluso, al tener que irse de viaje fuera del país, como toda persona neurótica y precavida, compraba varias cajas, las suficientes para que le alcanzaran durante toda su estadía en los países extranjeros.

Hace unos cuantos días, 1 semana y 1 días para ser exactos, Luís se encontraba caminando con destino a su trabajo, siempre se ha sentido afortunado por vivir tan cerca de su lugar laboral, durante su trayecto se detuvo a comprar el nacional y su ya tradicional caja de cigarritos. Fue en ese entonces cuando recibió la noticia de que el Ministerio Popular para la Salud retiró del mercado su marca predilecta.

No lo podía creer, hasta discutió con la pareja de viejitos españoles que atendían el kiosco, a lo que ellos le señalaron que había sido publicado en el periódico esa noticia. Llegó a su trabajo atónito, impactado por dicha noticia. Ese día no almorzó, casi no habló con nadie ni tomó café, ya que hacer eso siempre estaba acompañado de su maravillosa dosis de nicotina. Realmente él no lo podía creer, pero al salir del trabajo se detuvo nuevamente en un kiosco, para comprar una marca diferente de cigarrillos. Llegó a su casa, abrió la caja y saco el cilíndrico cigarro, lo coloco en su boca y lo encendió. Lo fumó hasta acabarlo pero no era esa la sensación que estaba buscando, su sabor, su textura, su efecto no era el mismo al que estaba acostumbrado.

21 años no son fáciles de olvidar” pensó mientras lanzaba la caja de cigarrillos a la basura. A la mañana siguiente, no desayunó. Estaba deprimido y no había dormido bien, estuvo toda la noche en vela pensando en su descontinuada marca predilecta; fue tanta su frustración que hasta comenzó a vestirse de gris… él siempre tuvo esa maña de combinar la ropa según los estados de ánimos: al estar alegre se vestía con colores vivos, calidos; al estar triste usaba colores fríos, oscuros; al estar ansioso usaba mucho blanco, más nunca supo por qué lo hacía realmente.

Tomó su cepillo dental azul, y suspiraba mientras veía el desplazamiento del cepillo sobre sus dientes a través del espejo del baño, recordó que una amiga de su cuñada trabaja en el ministerio y decidió que la llamaría para sacar información sobre el tema. Analizó esa idea mientras se ponía su traje gris acompañado de una camisa gris y su corbata gris casi del mismo tono que la camisa, amarró las trenzas de sus zapatos y bajó por las escaleras, mientras caminaba hacía el trabajo se detuvo nuevamente en el kiosco para comprar el respectivo periódico diario, unos chiclets y otra cajetilla de cigallos, esta era de otra marca. Se sitió impaciente, y la abrió, en seguida encendió uno y lo saboreo. Quizás fue la necesidad de sentir ese efecto, pero a la primera sorbida sintió como la nicotina llenaba rápidamente sus pulmones, y una sabrosa sensación a lo que exhalo con una sonrisa en su cara mientras detenía su caminata por las aceras de la candelaria. Pero una vez que se llevo el cigarrillo a la boca por segunda vez quedó completamente desencantado, el sabor era diferente al que estaba acostumbrado, esto hizo que Luís se deprimiera de nuevo y caminara casi arrastrando los zapatos hasta llegar al banco en el que trabajaba.
Al llegar a la entidad bancaria se sentó en su cubículo a trabajar, pero no logró concentrarse en todo el día, hasta se dedicó a buscar los productos de esa tabacalera por Internet y mandarlos a traer; pero qué iba a saber él que esa tabacalera quedaba en la Av. Bolívar de Maracay y fue cerrada por problemas de sanidad.

Al terminar su jornada laboral, se levantó algo mareado por no haber comido nada en 2 días, así que se dirigió al mc donalds de la esquina a comer, hizo su cola y compró un big mac, mientras buscaba servilletas arrojó varios pitillos al suelo, y al recogerlos no se dio cuenta que había llenado su corbata de salsa de tomate, se sentó, comió lentamente, deprimido mientras se repetía a sí mismo “es solo un cigarrillo, es solo un cigarrillo”. Se levantó y camino 2 cuadras hacía su apartamento. Una vez en el edificio, una vecina instaló a hablarle sobre los rumores sobre la presidenta del condominio.
Entró a su apartamento, se dio una ducha y se acostó a ver televisión, mientras cambiaba los canales encontró que en discovery channel estaban transmitiendo un programa sobre asesinos en serie, le sorprendió mucho ver las cosas que hizo Charles Manson. Al anochecer, cuando casi se quedaba dormido comenzó a pensar en que debía hacer algo para recuperar su dosis de tabaco predilecta. A la mañana siguiente se despertó enérgico, se levantó de la cama y fue a buscar el teléfono, comenzó a llamar a la amiga de su cuñada mientras se vestía nuevamente con ropa de colores fríos y un tanto oscuros. La funcionaria del ministerio se sorprendió por dicha llamada, y se sorprendió más aún con las preguntas y peticiones que le hizo; ella le dijo que no sabía nada y no había nada que pudieran hacer, que lo sentía mucho. Luís se deprimió, y pasó los siguientes 6 días viviendo la misma rutina que había estado llevando en los últimos días, en la que arrastraba sus pies cuando caminaba hacía el trabajo, vistiéndose con ropa de colores grises y probando diferentes marcas de cigarrillos, lo que lo deprimía más, ya qué, ninguna lo llenaba tanto como lo hacía la suya. Poco a poco sentía que estaba entrando al borde de la locura.

Ese fin de semana estuvo acostado viendo televisión, solamente se levanto para comer, ir al baño y buscar el control. Apagó el celular, y desconecto la línea del teléfono luego de una discusión con su madre, y con su novia.
Luís ya no era el mismo de hace una semana, estaba completamente cambiado; le había dejado de importar todo, estaba completamente deprimido, y hasta físicamente había cambiado, estaba mucho más flaco, no comía bien, estaba demacrado.
Al terminar el fin de semana, se levantó temprano para ir de nuevo a su trabajo, se dio una ducha, y luego metió dos rebanadas de pan de sándwich en el tostador durante se cepillaba los dientes, mientras lo hacía veía el reflejo del movimiento de su cepillo dental azul contra sus dientes, casi hipnotizado. Tomó sus rebanadas bien tostadas y salió de su apartamento con dirección a su trabajo, tenía varios días que no se sentía afortunado por vivir tan cerca de su trabajo, pero es que Luís ya se sentía enfermo de estar encerrado en su casa y necesitaba salir. Ese día no se detuvo en el kiosco, sino que siguió de largo, sin contratiempo, sin ganas de probar nuevas marcas ni nada, sólo quería llegar a su trabajo.
Cuando entró al banco saludo a José Antonio, el vigilante más amable del banco y fue directo a su cubículo, comenzó a realizar el trabajo que tenía pendiente desde hace una semana, por un momento olvido sus problemas y su depresión, sintió que le gustaba su trabajo. Almorzó, habló con sus compañeros de trabajo y hasta tomó café, tenía varios días sin hacer eso, al terminar su hora de almuerzo se dirigió a su escritorio para seguir realizando sus labores. En el transcurso de la tarde la naturaleza lo llamó y tuvo que ir al baño, fue directo a los urinarios y en eso llegó José Antonio, el vigilante. Para poder orinar se tuvo que quitar el cinturón en el que cargaba el arma, y como solamente estaban Luís y él en el baño lo colocó cerca del lavamanos. Cuando Luís se dirigía a lavarse las manos vio allí le cinturón. No estaba seguro de que le paso por la mente pero tomó el arma y le dijo al vigilante que se pegara contra la pared. “Quizás así devuelvan mis cigarros” pensó, tomó a José Antonio por el cuello y colocó la pistola sobre su sien, y salieron del baño a lo que la gente cayó en pánico. Entre gritos y personas corriendo, Luís disparó al techo, y grito que cerraran las puertas, que nadie más salía ni entraba. Los demás vigilantes le preguntaban por qué hacía eso, y le pedían encarecidamente que bajara el arma, pero Luís estaba fuera de sí, había perdido los estribos, enloqueció, pero en el fondo, él no quería lastimar a nadie.

La situación se prolongó en silencio, los otros vigilantes lanzaron sus armas, varios compañeros de trabajo le preguntaron qué le sucedía, pero él simplemente se mantuvo en silencio, mientras el arma seguía apuntando en la sien del asustado vigilante, que no hacía sino pensar en sus hijos. A los pocos minutos comenzaron a llegar los policías quienes fueron llamados por algunas de las personas que salieron corriendo al comenzar dicha situación. La gente estaba aterrada contra el suelo, varios de ellos trataban de ver a Luís y estar pendiente de toda ese escenario mientras que otros simplemente veían al piso y se reclamaban ellos mismos por haber ido al banco a esa hora. A los pocos minutos llegaron varios funcionarios de diferentes cuerpos policiales, y ni hablar de los medios de comunicación, desde radio hasta reporteros de Internet estaban al tanto de la situación. El ambiente era tenso, muy tenso, y Luís estaba muy nervioso, dentro de él sentía que no quería hacer eso, pero aún así lo hacía sin estar seguro de por qué. De pronto sintió un ataque de ansiedad cuando escucho a un funcionario del CICPC hablar a través de un parlante. En ese momento, Luís se comenzó a dar cuenta de que lo que estaba haciendo no era correcto, sintió las gotas de sudor corriendo lentamente por su sien, se le hizo un nudo en la garganta y en su mirada se veía confusión. Comenzó a bajar el arma poco a poco y fue soltando a José Antonio lentamente. Al ver eso, un guardia nacional y un agente de la DISIP, ambos sin uniforme eran parte de los rehenes y estaban esperando la ocasión adecuada para actuar. El guardia saltó rápidamente en dirección a Luís, y a lo que él volteó y por el innato reflejo, haló el gatillo del arma contra el guardia nacional. Lo que causo conmoción tanto dentro como fuera de la entidad bancaria en la que se realizaba este desafortunado evento. El joven guardia de 25 años quedo tendido en el piso mientras se formaba un charco de sangre a su alrededor. Luís quedó en shock, no podía creer lo que había pasado, soltó el arma la cual cayó en el suelo. Estaba atónito, todo lo veía en cámara lenta, no lograba escuchar nada, sentía un pitido en los oídos. No podía creer lo que acababa de hacer.

Ese momento, entre llanto, interrogantes, y confusiones, fue preciso para que el también joven agente de la DISIP se levantara, sacara su arma y disparara 3 veces contra el aturdido Luís. Lo que hizo que chocara contra la pared y cayera al piso. En ese momento el agente se identificó ante los demás rehenes, para que no cundiera el pánico, mientras que Luís solo pensaba una vez más en su marca de cigarrillos, y lo afortunado que era al fumarla; se le acerco rápidamente José Antonio, el vigilante que había sido el rehén principal en este escenario tratando de auxiliarlo, ya que, él sabía que Luís no era una mala persona. Los cuerpos policiales que se encontraban fuera del banco entraron para sacar a las personas que habían estado adentro. Mientras que José, gritaba por una ambulancia. Ya muriendo, las últimas palabras de Luís fueron un susurro al oído del amable vigilante: “Ten cuidado con los vicios, podrían matarte…”.

2 comentarios:

Kriss dijo...

Me encanta, me encanta, me encantaaa!!! Pero creo que ahora considerare un poco mi relación con mi Luis XDDD

Te amo gravisimamente!!! (k)

Nina dijo...

esto está excelente xD me tuviste con angustia hasta el final jaja :P